La violencia vicaria es aquella violencia de género o contra la mujer que ejerce la pareja o expareja de ésta sobre una persona significativa para ella o un tercero, con la intención de dañar a la mujer para lograr su control o sometimiento. La forma más extrema de violencia vicaria es el asesinato de las hijas o hijos de la mujer, para dañarla del modo más cruel, golpeándola donde más le duele y asegurándose que el daño será irreversible.

El término violencia vicaria fue acuñado y definido desde el año 2012 por Sonia Vaccaro, psicóloga clínica y perita judicial, experta en victimología, para referirse a esta modalidad de violencia de género que toma a otros como objeto para continuar el maltrato y la violencia sobre la mujer.

La violencia vicaria, además de la más extrema (asesinato de hijas o hijos), adquiere otras formas, bien sea sobre las hijas y los hijos de la mujer, otras personas, animales u objetos significativos para ella. Es la violencia vicaria habitual o continuada, que es el goteo de ir haciendo daño día a día a las y los menores como una tortura de por vida. El agresor, por la relación afectiva que ha tenido con la víctima, la conoce perfectamente, sabe a lo que está apegada o siente cariño, por lo que dar en la diana de aquello más preciado y valioso para ella no le resulta difícil. Es por ello que este tipo de violencia puede ser de lo más perversa. Para el agresor todo vale con la finalidad de lograr su propósito: condicionar a la mujer, controlarla, manipularla o someterla.

En Portada, programa de La 2 de rtve, presentado por Lorenzo Milá, estrena el reportaje “Matar en vida” en el que aborda la violencia vicaria. Aporta el testimonio de algunas de esas mujeres que han sufrido y sufren ese tipo de violencia y de personas expertas que intentarán dar algunas claves de cómo se podría combatir.

¿En qué fallamos como sociedad al dejar en desprotección a la infancia en situaciones de violencia de género? 68 niñas y niños han sido asesinados desde 2013 por violencia vicaria. Sin duda, los puntos débiles y polémicos de nuestro sistema son la evaluación del riesgo y dar régimen de visitas o custodias compartidas cuando hay sospecha de maltrato. La justicia mantiene las visitas a padres denunciados por violencia machista en ocho de cada diez casos, según el informe de 2025 de la Asociación de Juristas Themis. En la mayoría de los 68 casos de menores asesinados por violencia vicaria el informe de riesgo era leve y se dio régimen de visitas o custodia compartida.

El programa también se fija en la violencia institucional, la segunda cara de la violencia de género. El programa analiza casos de mujeres que han acudido a denunciar una agresión a un menor y les han acabado arrebatando su custodia.